viernes, 7 de diciembre de 2012

Coach Carter

Me hago presente en mi adorado blog, denominado El Guionista, ya que pude hacerme de un tiempito antes de rendir mi último final. Agradezco al grandioso Facu Franco por reemplazarme este martes (jornada en la cual me tocaba rendir el anteúltimo, de manera satisfactoria) y les aclaro (también a él) que muy difícilmente podré hacerme presente la semana que viene: el motivo está más que claro. Pero ahora pasemos a lo que hoy nos reúne: Coach Carter (Juego de honor), una película que me resultó inspiradora.

Ken Carter (Samuel L. Jackson) es contratado como entrenador del equipo de básquet del Instituto Richmond, ya que su currículum afirma haber obtenido varios trofeos para la institución, en sus épocas adolescentes. El equipo anda de capa caída y los integrantes están inmersos en problemas de índole académica, familiar o criminal. El entrenador Carter tomará una decisión polémica: además de entrenar más duro que antes, "los Oilers" deberán asistir a todas su clases y tener un promedio elevado para poder jugar su tan amado deporte; para muchos, su única salida en la vida.

Por supuesto que esta misión no será nada fácil, ya que casi todos de estos muchachos tienen suficientes asuntos que atender, como una paternidad próxima, malas juntas en el barrio o serios problemas de indisciplina. Además, su desempeño escolar es paupérrimo, a tal punto que algunos ni siquiera saben leer. Allí será el momento en el que la gran figura de este film aparecerá para poner a cada uno en su lugar, con una fiereza temible.    

Samuel Jackson es de esos actores brillantes, al estilo Gary Oldman, que cualquier papel le sale a la perfección. Lamentablemente, su carrera se divide en partes iguales por excelentes obras, como Pulp Fiction o Unbreakable, y otras entre medio pelo y patéticas, como The Man o Serpientes en el Avión. En este caso, su papel como Ken Carter se ubicaría en el primer grupo donde, en una buena cinta, él se luce y hace potenciar no sólo a sus colegas alrededor sino a la obra misma. No tengo el agrado de conocer al Kenny Ray Carter original, pero tengo toda la impresión de que Samuel, con su presencia y versatilidad habitual, lo retrata de manera idéntica.

Ya la había visto una decena de veces pero la noche anterior a rendir mi penúltimo final, pese al nerviosismo normal que uno puede sentir, decidí disfrutar nuevamente de esta propuesta cinematográfica y su mensaje, mediante varios ejemplos, me llenó de motivación para enfrentar este último tramo.

¿Por qué me gusta tanto? A veces, cuando cualquiera se pregunta “¿por qué estudiar?”, las respuestas siempre suenan tan iguales que dejan de ser creíbles. “Por tu futuro”, “por tu progreso”, “para lograr autoabastecerte”… Todo eso es correcto, pero siempre suena a disco rallado. Este largometraje llena de argumentos a las anteriores respuestas para que ya no sean sólo palabras vacías. Además, la importancia del estudio y la formación conllevan a otros valores igual de importantes, que también son reflejados en la película como el esfuerzo, el compañerismo, la lealtad y la humildad.

No porque un tema sea repetido, deja de ser bueno. Podrá carecer de sorpresa, pero, si nos deja alguna enseñanza de vida o, al menos, una escena para recordar e intentar aplicarla en nuestro día a día, esa película valió la pena: y Coach Carter deja varias. Además, la sobresaliente interpretación del protagonista me hace subirle un punto y recomendárselas con todo gusto.

Ficha Técnica

Reparto: Samuel L. Jackson – Rob Brown – Rick Gonzalez – Channing Tatum.
Director: Thomas Carter.
Año: 2005.
Duración: 132 minutos.
Calificación El Guionista: 8.
Películas por catálogo: incluida.

Tráiler para Cine

2 comentarios:

  1. Hola! En primer lugar las felicitaciones pertinentes por sus logros académicos. Qué bueno que es saber de gente que expresa la importancia del estudio y todo lo que eso conlleva en la vida de una persona. Dicho esto, sigue otra felicitación por este texto tan maravilloso. Sinceramente la mayoría de las veces desconozco las películas que comentan. Pero eso no importa. Entrar acá es un placer por la calidad de los textos, por la expresividad que les da alma.

    Marxelo

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  2. ¡Mil gracias por todo Marxe: por tu buena onda, por tus comentarios, por ser nuestro fan Nº1!

    Si no la viste, te recomiendo que la veas. No es algo que no se haya visto antes, pero tiene demasiados buenos ejemplos y una actuación protagónica fantástica.

    ¡Gran abrazo!

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