Randall McMurphy (Jack Nicholson) es un treintañero rebelde y de espíritu libre, que lleva en su haber varias penas por delitos como actitud violenta, desacato de la autoridad, rechazo a la actividad laboral, peleas en bares o violaciones. Él debería estar recluido en una prisión por algunos meses, haciendo trabajos forzosos, pero es enviado a un hospital psiquiátrico para evaluar su condición mental. Todo indicaría que el bueno de “Mac” está fingiendo acerca de su condición y queda más que claro, al compararlo con los otros internados, que su estado es distinto.
No obstante, deberá someterse al mismo tratamiento a cargo
de la enfermera Mildred Ratched (Louise Fletcher). Ratched, de personalidad
autoritaria y represora, obliga a sus pacientes a cumplir religiosa y
metódicamente sus directivas; como el horario del medicamento o las reuniones
de terapia. Por supuesto, la personalidad de Mac se enfrentará constantemente a
la de la enfermera, mientras él se va ganando el cariño de sus compañeros, incluso influenciándolos.
Sin embargo, el plan de nuestro protagonista comienza a
desmoronarse cuando se da cuenta de que el hospital no se maneja de la misma
manera que una cárcel: aquí no alcanza con cumplir con su condena para irse,
debe esperar por el visto bueno de la institución; eso significa la aprobación
de la enfermera Ratched.
Quizás lo más grandioso de este film, es el hecho de lograr
empatía con un personaje que es un completo anti-ejemplo. Esto se debe a la
enorme interpretación del maestro Jack Nicholson. Ya declaré que es mi actor favorito: me había deslumbrando en dramas como Chinatown y A Few Good Men o en otras más cómicas como The Bucket List o en Mejor... Imposible; pero tengo que admitir que se
convirtió en mi número 1 en el momento en que lo vi encarnando a Randall McMurphy.
Me fascinan la escenas donde pretende gesticular como un loco, frente al director
del hospital, o cuando relata el partido de baseball. Además de dejarnos un
espléndido puñado de frases como “Pero lo intenté, ¿o no? ¡Por Dios! Al menos
lo intenté”.
Es para celebrar que el protagonista esté más cercano a ser
un antihéroe (con ética y moral terriblemente cuestionable) pero que, pese a
esto, logre ganarse nuestro cariño y, en especial, el de sus compañeros.
McMurphy les abre la cabeza e ilumina su camino, demostrándoles el verdadero
valor que tiene la vida y lo que uno pierde si no la disfruta. Y los internos
se lo saben retribuir: Mac ingresa siendo el extraño, el nuevo, para rápidamente
convertirse en su líder y terminar siendo el amigo de todos.
Pero todo gran héroe debe tener su contrapartida, alguien
igual de poderoso que él: este es el caso de la enfermera Ratched. Detrás de
sus ojos cristalinos y ese uniforme blanco que inspira pureza, se esconde un ser
maligno, perverso, sedienta de hacer
valer su poder, empujando a sus pacientes al límite con tal de demostrar su
superioridad. Estoy en condiciones de afirmar que Mildred Ratched es el
antagonista, villano o enemigo que más odio generó en mí y estoy seguro de que,
en el último encuentro de nuestro héroe con la enfermera, todos somos Jack
Nicholson. Por eso es más que merecido el Oscar a mejor actriz.
Además cuenta con deliciosos personajes secundarios como el
Jefe (Will Sampson) o Billy (Brad Dourif, nominado al Oscar como mejor
reparto), entre otros (Danny DeVito, Christopher Lloyd, Vincent Schiavelli) que
forman un cocktail explosivo de personalidades, asegurando cuotas de
entretenimiento al espectador. El día de pesca, el partido de básquet o la
transmisión televisiva de las series mundiales de baseball, son puro deleite. Y
la escena final… qué maestría, por favor: para liberar toda la carga emotiva
que acumulamos a lo largo de la cinta y para aplaudir de pie, hasta que ardan
las palmas de las manos.
Algunos se preguntarán por el origen del título. No conozco
la intención de Ken Kesey, autor de la novela, y estoy muy lejos de
convertirme en ornitólogo, pero sé que el cuco (o cucú) es un ave que no hace
sus propios nidos, sino que va dejando sus huevos en el de otros. Podría
establecer la similitud con McMurphy, una persona que va deambulando sin
encontrar su lugar, pero que deja una importante huella en todos los que
conoce. En este caso, también son sus amigos los que dejan su marca en él (en el nido
del cuco), transformando a un ser egoísta en alguien totalmente solidario.
Además “cuckoo”, en inglés, puede significar “loco”.
La temática “amistad” siempre es seductora para mí y la aprovecho, ya que hoy se celebra "el día del amigo". Reconozco pocas cosas más importantes en este mundo que esa. Todos los seres humanos
necesitamos apoyo, compañerismo y fundamentalmente lealtad. Adoro los
largometrajes que adoptan este tema, como lo hacen The Shawshank Redemption o
Forrest Gump. Pero aquí se lo narra de una forma tan distinta y en un ambiente
tan extraño, que merece aún más reconocimiento por su genialidad. Si debiera hacer mi muy personal "Trilogía de la amistad", éstas serían mis elegidas.
Sólo tres producciones se alzaron en las cinco ternas más
importantes de los Oscar: Atrapado sin salida, es una de ella. Nominada en 9
categorías, obtuvo las de mejor actor para Nicholson, mejor actriz para
Fletcher, mejor dirección para Milos Forman (Amadeus, Larry Flynt), mejor guión
y mejor película. Absolutamente merecedora de estos galardones.
Otra gran, pero gran, joya de los años 70. Con el paso del
tiempo, pocos films (como Taxi Driver o The Godfather) pueden jactarse de no
envejecer y One Flew over the Cuckoo’s nest lo hace holgadamente. Intengra mi
top 3 personal de las mejores películas que vi, sólo superada por El Padrino y
su secuela. Podría continuar con esta crítica y darles mil motivos más para que
la vean, pero debería crearle un blog aparte y analizar cada minuto de esta
obra maestra.
Ficha Técnica
Reparto: Jack Nicholson - Louise Fletcher – Will Sampson –
Brad Dourif.
Director: Milos Forman.
Año: 1975.
Duración: 128 minutos.
Calificación El Guionista: 10.
Películas por catálogo: incluida.
Trailer para Cine
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