
Mientras espero por los estrenos de las superproducciones de 2012 (y de varias independientes, por supuesto), sigo deleitándome con filmes del año pasado, en especial con aquellos que no han hecho demasiado ruido en las premiaciones y festivales más importantes, pero que sembraron bastante controversia entre sus espectadores y en las redes sociales. Este es el caso de The Beaver (El Castor o Mi otro yo, o también, inentendiblemente en Argentina, La doble vida de Walter).





