lunes, 22 de octubre de 2012

Casablanca

Quiero aprovechar este lluvioso pero pintoresco lunes para hablar de un fenómeno al que no nos hemos referido todavía pero que parece ser una tendencia cada vez más firme en el mundo del séptimo arte: los re-estrenos. Pero antes, quiero remitirme a la Real Academia Española. Re-estreno: dícese de la película medio vetusta que ha tenido éxito en el pasado y que ahora vuelve al cine con el objetivo de seguir currando sin invertir en actores, director, productores, vestuaristas, editores y demás yerbas. Bueno, es muy probable que la definición sea bastante coherente con la realidad, pero también me gustaría darle un poco de crédito al que pensó en devolverle a los cines clásicos como Casablanca (o Esperando la Carroza, que se re-estrena el próximo jueves) ya que es una magnífica oportunidad para que generaciones que no pudieron experimentar este tipo de films en su sala de cine amiga, ahora puedan hacerlo o simplemente para difundir ciertas películas que, dado su importante añejamiento, son ignoradas por el piberío de hoy.

En lo personal, siendo Casablanca el mayor clásico entre los clásicos del cine, no podía ser que yo, un amante del séptimo arte, no hubiera visto tamaña película. Así, un día recurrí a la vasta oferta de películas que hay subidas a la internet y me hice con la versión en DVD de la obra de Michael Curtiz. Debo confesar que no duré ni veinte minutos y terminé apagando la TV, despreciando esta obra maestra con total injusticia. Pero la semana pasada, gracias a un gran amigo que ama los clásicos, me encontré en el Cinemark de enfrente de casa para ver, en la gran pantalla, Casablanca. Una de las mejores decisiones de mi vida.

Para los desprevenidos, debemos aclarar que Casablanca es una ciudad de África que oficia como la capital de Marruecos y será en este exótico punto del globo donde se desarrolle una de las más épicas historias de amor que se hayan registrado en un rollo fílmico. Rick (Humphrey Bogart) es un estadounidense radicado en la capital marroquí en tiempos de la segunda guerra mundial. La situación político-bélica que vive la época no le permite a Rick regresar a casa, por lo que actualmente es dueño del bar más popular de la ciudad. Estrellas de cine, deportistas famosos, políticos locales y extranjeros son solo una pequeña parte de la selecta clientela que todas las noches se reúne en el bar de Rick, pero será la visita de una mujer la que revolucione la vida de este cínico y melancólico empresario de la noche.

Acompañando a su esposo, un prófugo de la ley que es buscado mundialmente por el nazismo debido a sus ideas comunistas, llegará a Casablanca la atractiva Ilsa Lund (Ingrid Bergman) quien no tiene mejor idea que asistir, como ya es obligación para la alta sociedad, al bar de Rick Blaine. “De todos los bares en el mundo, tenías que entrar al mío”, es el famoso parlamento con el que Rick recibe a Ilsa para retomar así una historia de amor que estos dos personajes habían iniciado unos años antes en París y que se había interrumpido violentamente y sin explicación alguna luego de que Ilsa dejara plantado a Rick en la estación de metro de la Ciudad Luz.

No voy a extenderme sobre las bondades de esta película porque muchos, y mucho mejor que yo, ya lo han hecho a lo largo de la historia, así que solamente voy a decir que si bien ver Casablanca resulta una obligación para todos, verla en la gran pantalla es una experiencia tan mágica que logra hacernos creer que, al abandonar la sala de cine, nos vamos a encontrar en una típica calle de la década del cuarenta, esperando ver en la próxima esquina a Rick Blaine caminando bajo la lluvia con su impermeable gris.

Ficha Técnica

Reparto: Humphrey Bogart - Ingrid Bergman - Paul Henreid.
Director: Michael Curtiz.
Año: 1942.
Duración: 102 minutos.
Calificación El Guionista: 8.
Películas por catálogo: incluida.

Tráiler para Cine


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