miércoles, 20 de abril de 2011

Just Like Heaven

No quiero alarmar a nadie, pero debo confesar que elegir una comedia para comentar se está volviendo más difícil miércoles tras miércoles. Está claro que este fenómeno no ocurre por mi falta de interés en este tipo de películas pero, seamos sinceros, no es que haya un centenar de videotecas llenas de buenas comedias y mi intención no es recomendarles esas insípidas y reiterativas comedias románticas o las recalcitrantes comedias yankees que son realmente una pelotudez tras otra. Como nuestra intención con el brillante co-autor de este espacio, Daniel Castaño Codebó, es brindarles recomendaciones de calidad sobre películas de calidad, recurro a la solidaridad de todos aquellos que, inteligentemente, han decidido leer estas palabras para que me recomienden de manera compulsiva miles de comedias para recomendar en los miércoles venideros.


Dicho esto, paso a justificar por qué la elección de Just like Heaven para la crítica de hoy. También conocida como Como si fuera cierto u Ojalá fuera cierto, esta película combina todos los elementos de la comedia romántica con un toque fantástico que le da la presencia del personaje llevado a la pantalla por la genial Reese Witherspoon, Elizabeth. De todas formas, el personaje principal del film, con el que el espectador recorre todas las vicisitudes que la trama plantea, es David, representado por Mark Ruffalo. David es un hombre de mediana edad, viudo, que tristemente parece haber dejado de vivir desde la muerte de su esposa. Debido a este hecho, decide mudarse de su casa de casado para alquilar un lindo departamento en la ciudad de San Francisco. El único problema es que en el departamento que David alquila ya vive alguien. A los pocos minutos de terminar con la mudanza, David se encuentra con Elizabeth, una joven doctora que afirma ser la dueña del departamento y vivir en él durante mucho tiempo, pero lo más extraño de la situación es que tras aparecer y mantener una breve y desconcertante charla con David, Elizabeth parece desaparecer, lo que lleva a David a plantearse si no estará imaginando cosas. La verdad es que David no se imagina nada; Elizabeth es real, solo que acaba de sufrir un grave accidente que la llevó a un estado de coma y lo que David ve es un fantasma, el espíritu de Elizabeth, cuyo cuerpo yace inanimado en una de las camas del hospital donde ella trabajaba.

Llegado este punto no me gustaría que nadie piense “uh, veníamos bien hasta que apareció un fantasma y la película se fue al carajo”. Por favor no dejen de leer ahora ni dejen de ver esta película por ese detalle, ya que en este punto es donde se plantea el verdadero conflicto de la película. Tras establecer que lo que David ve es el espíritu de Elizabeth (y que él es el único capaz de hacerlo), estos personajes entablan una conflictiva relación que se irá transformando poco a poco en una fuerte amistad. Pero este vínculo no durará mucho, ya que en una visita al hospital para comprobar que Elizabeth realmente sufrió un accidente y que se encuentra en coma, estos dos personajes descubrirán que el médico encargado de tratar a Elizabeth ha decidido que el suyo es un caso perdido, por lo que su decisión es desconectarla de los aparatos que la mantienen con vida.

Al enterarse de esto, David hará hasta lo imposible por salvar a Elizabeth en una lucha contra médicos, amigos, familiares de Elizabeth y del propio sentido común que hace que nadie le crea a David cuando este afirma haber conocido a Elizabeth después de su accidente.


Ficha Técnica
Reparto: Mark Ruffalo - Reese Witherspoon - Donal Logue.
Director: Mark Waters.
Año: 2005.
Duración 95 minutos.
Calificación El Guionista: 7.
Películas por catálogo: incluida.

Tráiler para Cine 


4 comentarios:

  1. Confieso que es una de mis películas recurrentes junto con Bajo el Sol de Toscana y El arte de la seducción

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  2. Creo que tu confesión es excelente, cada vez que están dando esta película me quedo a verla, aunque sea por un rato.
    Gracias por seguirnos y por comentar. Abrazo!

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  3. Lloré al verla.. Ha de ser porque estoy enamorada...

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  4. Y sí, da para llorar. Gracias por comentar Omaira. Saludos ;)

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